miércoles, 28 de abril de 2010

El dromedario ¡No me jorobes!


Camellos y dromedarios pueden sobrevivir en las condiciones más extremas del desierto, sin comer ni beber. ¿Sabes en que se diferencian el uno del otro?



Cuando el mundo era todavía un lugar nuevo e inexplorado y los animales comenzaban a ser útiles para el hombre, apareció un dromedario en medio del desierto. Era un holgazán y se pasaba el día vagando de un lado a otro, comiendo ramitas y cardos sin dar golpe.

Mientras tanto, el caballo, el asno y el perro tenían que hacer todo el trabajo. Hasta que un día se hartaron y le dijeron:

"Oye, dromedario, deberías ayudarnos con las tareas"

A lo que el dromedario contesto : "¡Joroba!".

Los tres animales, indignados, se lo contaron a su amo y éste riño al dromedario.

Pero de nada sirvió, porque se limito a decir "¡Joroba!"

El amo no tubo más remedio que contratar a una especie de genio del desierto que examinó al dromedario. Cuando el genio se dio cuenta de que lo único que decía el dromedario era "¡Joroba!", pensó:
"eso es lo que necesita". Así es que le hechizó y entonces......... le creció una joroba en la que llevaría reservas de comida y bebida para que trabajase de sol a sol, sin parar durante días.

Y así fue como el dromedario se incorporó al mundo laboral y no le quedó más remedio que jorobarse para siempre.

Hay muchas clases de injusticias en el mundo. Lo importante es que se descubran y que se remedien lo mejor y lo antes posible

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